Escrito por Webmaster
Visto: 926
Ante una Catedral Metropolitana repleta de fieles, el clero de Santiago renovó sus promesas sacerdotales este Jueves Santo, día de la institución del sacerdocio y de la eucaristía.


En medio del cariño y el afecto de cientos de fieles que llegaron hasta la Catedral Metropolitana, al mediodía de este jueves 9 de abril, los presbíteros de la Arquidiócesis de Santiago renovaron sus promesas sacerdotales durante la Misa Crismal, que presidió el Cardenal Francisco Javier Errázuriz y que fue concelebrada por el Nuncio Apostólico en Chile, Monseñor Giuseppe Pinto; y los Obispos Auxiliares Andrés Arteaga, Cristián Contreras Villarroel y Fernando Chomali.

Previo a la Misa, se realizó el tradicional encuentro del clero en la Iglesia de Las Agustinas. En la ocasión, el Cardenal Errázuriz pidió rezar fervientemente por el aumento de las vocaciones sacerdotales.

El Espíritu Santo presente hoy

Durante su homilía en la Misa Crismal, el Cardenal Errázuriz expresó que “para nosotros es nuestro gran día de fiesta y por eso día de fiesta para toda la Iglesia de Santiago, para todos ustedes”.

Luego, afirmó que “hoy el Espíritu Santo está sobre nosotros. Hoy el Espíritu Santo renueva la unción que él mismo nos otorgó; hoy el Espíritu Santo renueva su envío. Ese hoy que tenemos presente en este momento se realizó de manera muy especial en la Última Cena que recordamos en este Jueves Santo. Ese día Jesucristo instituyó el sacerdocio”.

Citando a San Pablo señaló que los sacerdotes, “de alguna manera somos apartados de este mundo, entresacados de él, entresacados de caminos que podrían haber sido los nuestros; de pensamientos, reflexiones, proyectos que podrían haber sido los nuestros, para pasar a ser enteramente propiedad de Dios”. Precisó el Cardenal Errázuriz que eso no significa, de ninguna manera, que “él quiera separarnos del mundo, en el sentido de que no tengamos relación con el mundo. Todo lo contrario”.

El amor de Cristo

Agregó que cuando Jesús le pide al Padre “conságralos en la Verdad” está pensando que él es la verdad. “Conságralos en mí, sumérgelos en mí, interiorízalos de lo que yo soy”.

Además, señaló que a través del sacerdocio y de la intimidad suya con Dios, es posible que “camine Cristo por la calles de nuestro mundo; que llegue a los lugares más apartados, que llegue a los de mayor sufrimiento y que llegue como mensajero del amor, de la sabiduría y del poder de Dios. Que todos se sientan infinitamente amados por Cristo a través de nuestro ministerio sacerdotal”.

Al referirse a la misión de la Iglesia Católica en el continente, citó el Documento Final de Aparecida y señaló que “nuestra plegaria hoy día, cuando pensamos en nuestra propia vocación es que también nosotros seamos presbíteros discípulos. Que seamos presbíteros misioneros, que seamos presbíteros con una pasión muy grande por servir la vida de nuestro pueblo, que seamos presbíteros llenos de misericordia”.

Monseñor Errázuriz afirmó más adelante que “la vida de nuestro pueblo tiene que ser nuestra pasión. De ninguna manera que nos contentemos con cosas externas, ni siquiera con grandes estadísticas. Lo que nos importa es su vida, cómo viven las familias que Dios me ha encomendado; cómo viven las personas a las cuales Dios me pide que yo vaya; cómo viven las comunidades, las Juntas de Vecinos, los movimientos, las comunidades escolares. ¿Tienen vida en Cristo? Esa pasión por la vida nueva en Cristo tiene que llenar nuestro corazón y nosotros ser presbíteros que siempre están la servicio de la vida y sobre todo de la vida de los más afligidos”.

Misericordia y solidaridad

Añadió que “nuestras cercanías a los más pobres son expresión de la misericordia de Dios, que se expresa, también de una manera muy especial en el rostro de la Santísima Virgen María”.

El Arzobispo de Santiago expresó que esa misericordia también debe estar presente en situaciones de dolor. En el tiempo que viene, “en el hoy de esta crisis económica, movilicémonos todos para que con una profunda solidaridad cristiana no haya quienes digan ‘dónde están mis hermanos; dónde están los demás discípulos; dónde están los que escucharon el Sermón de la Montaña’. Por el contrario, que sea una predicación viva de lo que Jesucristo espera de nosotros: nuestra misericordia y nuestra solidaridad”.

Después de la homilía, más de 250 sacerdotes renovaron ante el Pastor sus promesas sacerdotales y respondieron positivamente a las preguntas del Obispo, para renovar, entre otras, la promesa de “unirse más estrechamente la Señor Jesús y configurarse con él renunciando a ustedes mismos con la fiel observancia del celibato y la debida obediencia al Obispo en al alegría de la Consagración a Dios”.

Bendición del Óleo y el Crisma

En la oportunidad, el Cardenal Errázuriz bendijo el Óleo y el Crisma que se usarán en las parroquias en los sacramentos del Bautismo, Confirmación y Unción de los Enfermos.

Terminada la misa, cientos de fieles se quedaron en la Catedral para saludar y felicitar a sus sacerdotes en su día.

Fuente: DOP www.iglesiadesantiago.cl

 

 

 

 

 

 


Santiago, 09/04/2009

Categoría: