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La inquietud de la comunidad por un nuevo templo.

La comunidad de habitantes manifestó desde los primeros años la necesidad de tener mayor asistencia religiosa. Gracias a que en el balneario pasaban largas temporadas familias de un gran espíritu religioso, se consiguió dar mayor realce a esta iniciativa. Es así como el 5 de febrero de 1910, una comisión de señores y señoras se reunieron para levantar un acta que preparara la promoción de la fundación de la parroquia.

Dicha reunión contó con la presencia de los señores y señoras:

  1. Padre Ernesto Palacios Varas
  2. Domingo Tagle Arrate
  3. Abel Saavedra
  4. Francisco Celis
  5. Víctor Larraín
  6. Clara Rozas de Larraín
  7. Mercedes Mira de Fernández
  8. Genoveva Celis de Ibarra
  9. Luisa Sota de Castillo
  10. Pedro Moyano


En dicha reunión, se escribe en el acta, que el Padre Palacios manifestó que era necesario pensar seriamente en la construcción del templo parroquial de Cartagena, porque no era posible que los particulares construyeran hermosas y ricas casas de habitación, y los fieles no tuvieran donde oír la misa. Desde estos primeros testimonios escritos se ve la buena voluntad del mencionado sacerdote por dar al pueblo una asistencia religiosa adecuada al pueblo. Como se verá más adelante, él fue uno de los más obstinados constructores.

En la reunión del 5 de febrero de 1910 se tomaron decisiones para dar curso a la iniciativa expuesta, que tuvo una acogida unánime entre los presentes, acordándose:


1. aprovechar el periodo restante del verano para hacer beneficios para recaudar fondos para comenzar con los trámites respectivos,
2. designar a Don Abel Saavedra para que presentara lo expuesto en la reunión al párroco, Francisco Cruzat y pedirle su consenso y consejo,
3. colocar alcancías en lugares públicos para el depósito de las contribuciones económicas que los fieles quisieran hacer,
4. pedir formalmente al Arzobispo, Mons. Juan Ignacio González Eyzaguirre, la erección de la parroquia, y que nombre una comisión de caballeros y señoras para que se hicieran cargo de todo lo que se refería a la construcción del nuevo templo,
5. y que el tesorero oficial de tal obra fuera el Padre Palacios.

Los acuerdos tomados se cumplieron perfectamente. Don Abel Saavedra se hizo cargo, en primera instancia, de llevar a cabo los puntos estipulados en el acta, visitando al Padre Cruzat. El grupo de laicos que se comprometieron con la causa, de dar la solidez religiosa que el pueblo requería, fue siempre estable y contó con bastante cooperación de la mayoría de los vecinos. El Señor Saavedra, junto a otros cuatro destacados caballeros , escribe al Arzobispo González, el 15 de abril de 1910, para pedirle expresamente a nombre de los vecinos la erección de la parroquia de Cartagena y la consiguiente segregación jurisdiccional de la parroquia de Lo Abarca.

Los argumentos que se presentaron al prelado son: la gran afluencia de turistas durante la temporada estival, estimándose no menos de siete mil personas en el verano recién pasado; además se le hace ver a Monseñor González, que esta cantidad de población aumentará debido a las numerosas construcciones que se ejecutan en el lugar en aquel momento. Por otra parte, la llegada del ferrocarril hasta Malvilla había facilitado mucho el acceso al balneario, otra garantía de que Cartagena se vería prontamente visitada por una estimable cantidad de personas.

En la carta se sigue explicando al Arzobispo, que las necesidades espirituales de los fieles no podían ser atendidas como correspondía, ya que, el sector de las Playas, como se le denominaba a la actual comuna, estaba en un extremo de la parroquia , pese a la abnegación y buena voluntad del párroco, que debe permanecer en la sede parroquial mucho tiempo para cubrir todas las actividades que son propias de su misión apostólica.

Para dar mayor conocimiento se le explica al eclesiástico que hace más de diez años atrás se bendijo solemnemente un espacioso terreno que ocupa todo el costado oriente de la plaza del pueblo, colocándose en él la primera piedra para la construcción del futuro templo parroquial. Este texto deja entre ver que la bendición del terreno a la que se hace alusión, expresa el anhelo de tener una parroquia al principio de la fundación de la comuna. Además, la capilla con que se contaba era provisional y suficiente para las necesidades del momento en que se construyó, y que se podría convertir en casa el párroco. La carta hace mención a la reunión de febrero pasado, destacando la disponibilidad de los laicos que participaron de tal encuentro para la formación de la nueva parroquia.

El Señor Saavedra no dejó de pensar en nada para la exposición que hizo al Arzobispo de la situación en la que se encontraban, para comenzar con las labores que los inquietaban. La comisión dio detalles del estado económico de la viceparroquia y del futuro mantenimiento del párroco, así como también las rentas que podrían obtener mediante la creación de las diversas fuentes de ingreso para el mantenimiento de las dependencias parroquiales. Terminan la carta presentando al Arzobispo, los posibles límites territoriales para facilitarle la tarea de la designación de la extensión de la parroquia.