Escrito por Rodrigo Rojas
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Un saludo cordial a todos los trabajadores de Chile y especialmente en nuestra Diócesis San José de Melipilla, en sus tres Provincias civiles de Talagante, San Antonio y Melipilla; y agregando la Comuna de Navidad (de la Sexta Región).
 
 
- Día de apoyo y valoración del trabajo humano, como parte esencial de la realización de un varón o mujer; como vocación de servicio a la comunidad; instrumento de vida propia y colaboración directa con Dios creador, que nos da la sobrevivencia y oportunidad para ayudar y solidarizar con los hermanos.

- El valor profundo del trabajo proviene de la dignidad de la persona humana que lo realiza.

Felicitémonos de tener el privilegio de un trabajo; que nos realiza como persona, que construye la sociedad, la familia, la Iglesia y la humanidad. Demos gracias al Señor por todo esto y pidámosle por los hermanos que hoy no tienen trabajo.

- Y en este período de crisis mundial, unámonos en actitud de solidaridad con los que sufren dificultades. Que todos los chilenos cuidemos responsablemente las fuentes de trabajo. Pidamos especial esfuerzo de responsabilidad social al Estado, a los Empresarios y a los mismos trabajadores para no perder las fuentes de trabajo y promover nuevos puestos laborales.

Incluso podemos pedir aún un más alto espíritu solidario:

Primeramente a los Empleadores y a las Instituciones que, cuidando el trabajo, soporten incluso bajas ganancias legítimas, para evitar deshacerse de puestos de trabajo.

Y en seguida, los trabajadores igualmente cuidando las fuentes de empleo, lleguen a una solidaridad fraterna frente a situaciones de especial gravedad; por ejemplo soportar hasta pequeñas rebajas de sueldos para evitar que despidan a compañeros de labores. Serían casos especiales, y cuando no se encuentren otras alternativas.

Temas muy difíciles pero no imposibles para algunos momentos graves de la crisis.

- Ayudémonos a seguir buscando alternativas con un profundo espíritu solidario y fraterno.

Consideremos que en el Día del Trabajo podemos valorar especialmente todo lo que somos: hijos de Dios, hermanos, hombres y mujeres de trabajo, creciendo en solidaridad fraterna. Somos parte de una familia, en un país que amamos, conscientes de una fe cristiana que nos guía y nos llena de amor.

Todo esto nos ayudará a aportar lo necesario para cuidar y ayudar a la vida y al trabajo de todos.

Su hermano y Pastor.





+ Enrique Troncoso Troncoso
Obispo de Melipilla



Melipilla, 01 de Mayo de 2009

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